Los cultivos comerciales o lucrativos son aquellos que cultivan los agricultores para vender en el mercado su producción y obtener beneficios.
Algunos ejemplos frecuentes de cultivos comerciales son: los cereales, las semillas oleaginosas, el café, el algodón, el cacao, la caña de azúcar, etc.
Este término se utiliza para distinguir los cultivos con fines comerciales (venta, exportación, etc.) de aquellos cultivos que cubren las necesidades alimentarias del agricultor (agricultura de subsistencia) o como pasatiempo. Los cultivos comerciales son más comunes en los países desarrollados con grandes llanuras fértiles. Hoy en día, la mayoría de los agricultores cultivan cultivos comerciales de forma intensiva. Sin embargo, existe una tendencia a cambiar de filosofía con el objetivo de alcanzar una agricultura sostenible.







