Una bodega centenaria que mantiene viva la tradición del jerez en España

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Equipo editorial

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Una bodega centenaria que mantiene viva la tradición del jerez en España

En los viñedos soleados de Jerez de la Frontera, España, Cayetano del Pino & Cía. ha forjado el patrimonio vitivinícola de la región durante más de 135 años. Fundada en 1886 por Cayetano del Pino Vázquez, de 23 años, natural de La Carlota, Córdoba, la bodega pasó de ser un modesto establecimiento a convertirse en un ejemplo de lo que la creatividad y la perseverancia pueden lograr en la agricultura. Hoy en día, la bodega gestiona 35 hectáreas (~86 acres) de viñedos de Palomino Fino.

"A nivel agrícola, la región de Jerez tiene una historia milenaria. Contamos con una tierra, el suelo Albariza, que tiene millones de años y proviene del período Oligoceno, cuando toda esta zona del Valle del Guadalquivir formaba parte del Océano Atlántico. Esa tierra es rica en arcilla, con mucho carbonato cálcico y, sobre todo, muy pobre en nutrientes, lo suficiente para alimentar a las viñas: Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel, las tres variedades de uva de esta zona", explicó David Puerto, responsable de Marketing y Comunicación en Cayetano del Pino.

Visión e innovación en el siglo XIX

Cayetano del Pino Vázquez estudió Empresariales antes de entrar en el mundo del vino. Desde el principio mostró un talento para la innovación, trabajando para una marca local de vinos y desarrollando ideas que más tarde marcarían su propia bodega.

Mucho antes de que se estableciera la Denominación de Origen Jerez en 1935, Cayetano del Pino Vázquez ya pensaba en el control de calidad y la protección de su marca.

"Era un gran inventor y creó una serie de patentes para proteger los vinos, en una época en la que no existía ninguna organización que defendiera la marca Jerez", comentó Puerto.

También ideó un método para evitar que las botellas de vino se rellenaran, asegurando que cada botella que llegaba al mercado contenía vino auténtico y sin adulterar. En una época en la que las prácticas poco éticas podían dañar fácilmente la reputación de una bodega, esta innovación protegía tanto el producto como el legado familiar.

Junto a un amigo, Manuel de la Calzada, hijo de un destacado banquero, Cayetano del Pino Vázquez fundó Cayetano del Pino & Cía. el 19 de noviembre de 1886, en una pequeña bodega en el centro de Jerez. Desde estos humildes comienzos, desarrollaron la visión de crear vinos que reflejaran tanto la tierra como el tiempo, pioneros en sistemas de producción y almacenamiento que permitieran que sus vinos envejecieran con gracia durante décadas.

Para 1890, los socios se habían trasladado a una finca más grande en una de las zonas más prósperas de Jerez. Las nuevas instalaciones incluían 11 edificios, su propia tonelería, un taller de etiquetado y varios almacenes de producción. A finales del siglo XIX, la marca ya exportaba internacionalmente con oficinas en Madrid y París.

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Transiciones y cambios

Tras la muerte de Cayetano del Pino Vázquez en 1918, su hijo Cayetano del Pino Balbontín continuó con la labor. Cuando Balbontín falleció, sus propios hijos eran demasiado jóvenes para liderar, por lo que su hermano Enrique se hizo cargo.

"Se convirtió en una bodega de almacenamiento. Todas las botellas con marca desaparecieron del mercado y vendíamos grandes cantidades de vino a otras bodegas. Económicamente se mantenía, pero desde el punto de vista del marketing, la marca Cayetano del Pino estaba ausente", dijo Puerto.

Entre 1935 y 2000, Cayetano del Pino operó discretamente como almacenista, manteniendo el sistema de solera—un método tradicional de envejecimiento y mezcla usado para crear estilo y calidad consistentes. Durante estas décadas, sus vinos maduraron lentamente y sin interrupciones, ganando una notable profundidad y complejidad. La compañía cambió de ubicación varias veces antes de establecerse definitivamente en su hogar actual en la Plaza Silos en 1983.

Un renacimiento moderno

Entre 2014 y 2015, la cuarta generación de la familia retomó el embotellado, comenzando con los estilos emblemáticos de la casa: Amontillado y Palo Cortado.

En 2022, la propiedad pasó al empresario jerezano Fulgencio Meseguer y al Grupo Mezcal, aportando nueva inversión y fortaleciendo la identidad de la marca. La empresa lanzó entonces nuevos jerezes, incluyendo Fino y Cream, y creó un centro de visitantes para compartir la magia de la elaboración del jerez con el mundo.

Viñedos, cosecha y producción

La bodega cultiva 38 hectáreas (~94 acres) en el histórico Pago de Corchuelo, de las cuales 35 (~86 acres) están plantadas con Palomino Fino. También adquiere vinos de entre dos y cuatro años para enriquecer la solera.

La vendimia de 2025 presentó desafíos importantes: "La cosecha de este año fue muy complicada. Toda la región de Jerez sufrió mildiu, que daña las plantas y dificulta un crecimiento óptimo. A mitad de la vendimia, una ola de calor destruyó gran parte del cultivo, por lo que recogimos un 40% menos que el año pasado", explicó Puerto.

Cayetano del Pino produce poco menos de 100.000 botellas al año, con unas 1.000 botellas de cada estilo principal y 300 botellas de sus reservas más antiguas y raras (los VORS Amontillado y Palo Cortado). Alrededor de 20 empleados mantienen las operaciones en funcionamiento.

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Innovación y tradición

Cayetano del Pino sigue utilizando el sistema de solera y criaderas, un método centenario que mezcla vinos jóvenes con barricas más antiguas a lo largo del tiempo.

"El vino nuevo entra en la criadera más joven, llamada 'sobretablas', y va pasando gradualmente por la solera. Esto permite que nuestro Amontillado y Palo Cortado logren un envejecimiento largo y complejo, con una media de 18 años", explicó Puerto.

La bodega también produce Fino (ocho años de envejecimiento) y Cream, un ensamblaje de Palo Cortado con menos del 20% de Pedro Ximénez, ejemplificando cómo la innovación puede coexistir con la tradición.

Compartiendo el arte del jerez con el mundo

Durante mucho tiempo, la bodega se dedicó al cultivo de viñedos y a la elaboración de jerez, centrando sus esfuerzos en perfeccionar su oficio más que en abrirse al público. La decisión de recibir visitantes supuso un cambio importante, especialmente teniendo en cuenta que muchas personas fuera de Jerez no comprenden del todo en qué consiste este vino.

"Nuestro mayor desafío hasta ahora fue abrir el centro de visitantes porque la bodega nunca había tenido uno", comentó Puerto.

Se ofrecen visitas guiadas en español, inglés, alemán, francés e italiano. Estas recorren la geografía de la región, el clima, las variedades de uva y el proceso de elaboración del jerez, con exposiciones históricas, una línea temporal del comercio de jerez en la región y una muestra de 50 etiquetas originales. Naturalmente, la experiencia concluye con una cata de jerez.

Aproximadamente el 60% de los visitantes son locales, el 35% provienen de otras partes de España y solo un 5% son internacionales.

Lecciones para agricultores de todo el mundo

La historia de Cayetano del Pino ofrece lecciones atemporales en agricultura:

  • Respeto por la tierra: el suelo Albariza de Jerez es delicado, pero capaz de producir uvas extraordinarias bajo un manejo cuidadoso.
  • La paciencia es clave: décadas de envejecimiento en solera recompensan a quienes cultivan su oficio con tiempo y dedicación.
  • La innovación sostiene la tradición: desde las patentes del siglo XIX de Cayetano hasta las experiencias actuales para los visitantes, la creatividad preserva el legado.

"Cuando entiendes la singularidad de estos vinos y la tierra que los nutre, te enamoras del proceso para toda la vida", concluyó Puerto.

Contacto: 

David Puerto, Marketing and Communications Manager 

[email protected] 

+34 675 18 01 21

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