El suelo, en la naturaleza, es un recurso que se renueva lentamente. Las prácticas de agricultura moderna no sólo no permiten su regeneración, sino que contribuye en gran medida a su degradación.
Por conservación del suelo entendemos el conjunto de técnicas y practicas llevadas a cabo para proteger y restaurar el ecosistema del suelo. En concreto, estas prácticas pueden centrarse en restaurar y proteger la salud del suelo, la fertilidad, la productividad y la biodiversidad, así como disminuir la erosión del suelo (salinización, compactación, etc.). Además de estos objetivos, la conservación del suelo también se centra en proteger las superficies desnudas, gestionar de manera adecuada la escorrentía de la superficie y de los recursos hídricos que se escapan (de la contaminación y la sedimentación).







