Las ventajas de utilizar cultivos de cobertura en viñedos

Luka Marcinkovic

Gerente de viñedos

6 min lectura
Las ventajas de utilizar cultivos de cobertura en viñedos

Cultivos de cobertura en viñedos

La erosión, la degradación del suelo debida a la agricultura y la labranza intensiva, la pérdida de la biodiversidad y de agua y humedad de la capa superficial del suelo son sólo algunos de los problemas a los que se enfrentan los agricultores de hoy en día en todos los sistemas de cultivo. Y los viñedos no son una excepción.

Una posible solución a estos problemas podrían ser los cultivos de cobertura. Aunque el uso de cultivos de cobertura es tan antiguo como la propia viticultura, aún se sigue debatiendo si los cultivos de cobertura son mejores que los métodos convencionales de gestión del suelo, aunque se ha demostrado que este sistema aporta algunos beneficios. Los métodos convencionales como la labranza, que requieren máquinas y tractores, ejercen una presión sobre el suelo hasta unos 15 cm de profundidad, que hace que la capa superficial del suelo sea menos permeable. Además, los viñedos situados en terrenos inclinados corren un gran peligro de perder suelo por la erosión.

Cultivar cultivos de cobertura en los viñedos no es nada nuevo, pero es cada vez más frecuente, sobre todo en los viñedos ecológicos. Los cultivos de cobertura se siembran entre las hileras de las viñas, a veces, debajo de ellas, y se plantan cinco o seis años después de la instalación del viñedo.

Los cultivos que elijamos cambiarán de un año a otro dependiendo de nuestros objetivos. Los cultivos deben ser capaces de formar un césped firme y tener sistemas radiculares capaces de adherirse al suelo.

Los cultivos de cobertura desempeñan funciones múltiples y aportan muchos beneficios. Algunos de ellos son:

  • impacto positivo en la biodiversidad del suelo
  • mejoran el contenido orgánico del suelo, lo que se traduce en una mejor estructura agregada del suelo
  • reducen el impacto negativo de la compactación del suelo por la maquinaria agrícola
  • controlan la erosión: al cubrir la superficie del suelo, son eficaces para reducir el impacto de las gotas de lluvia y ralentizar el movimiento del agua en la superficie, lo que puede ser un problema sobre todo en terrenos con pendiente
  • mejoran la absorción de agua y la capacidad de aireación
  • al formar una “alfombra” que se dejará en la superficie como acolchado, conservan la humedad 
  • ayudan a resistir las bajas temperaturas
  • facilitan el paso de las máquinas agrícolas entre hileras (el suelo está menos embarrado)

Estos beneficios pueden mejorar la calidad del suelo del viñedo y reducir su degradación.

Como cualquier otra cosa en la agricultura, los cultivos de cobertura también pueden tener algunos efectos negativos. Por ejemplo, pueden crear las condiciones propicias para los roedores y otras plagas, convertirse en huéspedes de algunas enfermedades o, simplemente, competir por los nutrientes y el agua.

Para evitar que los cultivos compitan con las vides por el agua y los nutrientes, debemos elegirlos con cuidado y emplearlos de forma racional. Para combatir las plagas y los patógenos, lo más aconsejable es rotar los cultivos para prevenir y controlar las enfermedades en el viñedo.

Las ventajas de utilizar cultivos de cobertura en viñedos

Tipos de cultivos de cobertura adecuados para los viñedos

Los cultivos de cobertura pueden dividirse en tres grandes grupos, cada uno con propiedades específicas que los convierten en idóneos en el ecosistema del viñedo.

Gramíneas (cebada, trigo, avena, centeno, etc.):

  • útiles para controlar la erosión
  • de crecimiento rápido
  • residuos fáciles de gestionar
  • fijan el nitrógeno en el suelo en simbiosis con Azospirillum, pero no pueden fijar el nitrógeno de la atmósfera.

Leguminosas (habas, caupís, tréboles, alfalfa, etc.)::

  • fijadoras de nitrógeno
  • sistemas radiculares más extensos que ayudan a mantener la estructura del suelo

Plantas de hoja ancha no leguminosas (rábanos, mostaza, etc.):

  • absorben el nitrógeno del suelo
  • mantienen el suelo unido (lo protegen de la erosión)
  • se pueden utilizar como abono verde

Podemos optar por sembrar una combinación de algunas de estas especies (por ejemplo, leguminosas y gramíneas) dependiendo de las condiciones ambientales de la zona (pH del suelo, disponibilidad de nitrógeno y agua, salinidad, sombra, temperaturas, etc.). La proporción de cada una puede variar.

Las ventajas de utilizar cultivos de cobertura en viñedos

Sistemas de crecimiento

Cuando plantamos cultivos de cobertura en nuestro viñedo, tenemos varias opciones entre las que elegir, pero la mayoría se reduce a si labraremos o aplicaremos la siembra directa.

Si optamos por la labranza, podemos sembrar anualmente cultivos como la cebada, el trigo, los guisantes de invierno; El método de labranza puede alterar la capa superficial del suelo y dejarla expuesta a la luz solar durante momentos de mucho calor

Si no queremos labrar nuestra tierra, existen otras opciones en las que el cultivo de cobertura se siega y se deja en la superficie del suelo como mantillo. Estas opciones son:

  • cultivares que se “resiembran” solos (algunos tréboles y gramíneas)
  • plantas de siembra anual (cebada, trigo, habas)
  • plantas perennes o gramíneas autóctonas (alfalfa, trébol rojo).

Los agricultores suelen optar por un enfoque mixto en el que los cultivos de cobertura se siembran en filas alternativas, de modo que tengamos una fila con el sistema de labranza y la otra sin labranza. Las hileras se pueden intercambiar cada año o cada pocos años.

Seleccionar correctamente las especies (o una mezcla de semillas) para sembrar nuestros cultivos de cobertura depende de la ubicación del viñedo, así como de otros muchos factores como el tipo de suelo, la pendiente, los factores microclimáticos y los objetivos del viticultor.

Un estudio realizado con condiciones mediterráneas de calor y humedad moderadas demostró que un cultivo de cobertura bien desarrollado con un 50% de trébol podía fijar en el suelo hasta 30 kg/ha de nitrógeno. Obviamente, elegir esta combinación de semillas en un suelo rico en nitrógeno no sería lo más adecuado.

El objetivo de un estudio llevado a cabo en La Rioja (España) sobre la variedad de uva Tempranillo fue determinar la influencia de los cultivos de cobertura de cebada y trébol en el estado nutricional de la vid y en la disponibilidad de N, P, K y Mg. Los cultivos de cobertura no afectaron a la absorción de P, K y Mg. La disponibilidad de nitrógeno disminuyó después de un año de utilizar cebada como cultivo de cobertura, mientras que el trébol aumentó el nitrógeno a los dos años.

Otro estudio realizado en La Rioja reveló un aumento del carbono orgánico, del carbono soluble en agua y del nitrógeno posiblemente mineralizable cinco años después de la introducción de los cultivos de cobertura.

Los cultivos de cobertura de festuca (Festuca arundinacea) fueron objeto de un estudio en el sur de Italia en el que se compararon los efectos de los cultivos de cobertura y de la labranza convencional durante tres temporadas de cultivo. Los resultados indicaron que los cultivos de cobertura aumentaron el carbono orgánico del suelo, el nitrógeno total y la biomasa microbiana, mientras que tuvieron poco o ningún efecto en la calidad y el rendimiento de la uva.

Tecnología de siembra

Antes de sembrar las plantas que hayamos seleccionado, tendremos que preparar el suelo. Esta preparación se debe hacer con condiciones de humedad moderadas. Se recomienda que la superficie esté bien nivelada y ligeramente compacta para que las semillas alcancen una profundidad de 0,5 a 2,5 cm.

Podemos sembrar a finales de verano, otoño o principios de primavera. No es necesario que abonemos el cultivo de cobertura ya que habremos fertilizado el viñedo con anterioridad. Si utilizamos herbicidas en plantas que no queremos (por ejemplo, debajo de las vides), tendremos que tener en cuenta que podrían dispersarse a los cultivos. Debemos segar los cultivos antes de que crezcan demasiado y desarrollen una gran masa ya que, después de la siega, el peso de la masa puede impactar negativamente en el cultivo que queda.

Podemos segar o labrar los cultivos. Si optamos por labrar, debemos hacerlo en primavera, cuando la humedad del suelo sea la suficiente para que el proceso sea más fácil. Antes de labrar, los agricultores suelen segar el cultivo de cobertura para facilitar la descomposición de los residuos vegetales. Si optamos por segar sólo para mantener los cultivos, podemos hacerlo en primavera o a finales de primavera/verano. El objetivo de segar en primavera es reducir la sombra de las malas hierbas. Si segamos al final de la primavera, impediremos que los cultivos de cobertura crezcan demasiado. En ambos casos, los residuos que han sido segados reducirán la pérdida de humedad del suelo durante los meses secos de verano.

Referencias:

  1. Mirosevic, N., Karoglan-Kontic, J. (2008.). Vinogradarstvo
  2. https://www.evineyardapp.com
  3. https://www.wineaustralia.com
  4. https://fruit.umn.edu
  5. https://www.lodigrowers.com
  6. Eva P.Pérez-Álvarez, Enrique García-Escudero, Fernando Peregrina (2015). Soil Nutrient Availability under Cover Crops: Effects on Vines, Must, and Wine in a Tempranillo Vineyard. American Journal of Enology and Viticulture
  7. Eva P.Pérez-Álvarez, Mikel Colina, Enrique García-Escudero (2012.). Cover crops and tillage influence soil organic matter and nitrogen availability in a semi-arid vineyard. Agronomy and soil science
  8. Concetta Eliana Gattullo, Giuseppe Natale Mezzapesa, Anna Maria Stellacci, Giuseppe Ferrara, Giuliana Occhiogrosso, Giuseppe Petrelli , Mirko Castellini, Matteo Spagnuolo (2020.). Cover Crop for a Sustainable Viticulture: Effects on Soil Properties and Table Grape Production. Agronomy