La vid (Vitis vinifera L.), es una planta resistente y duradera, pero puede ser sensible a las heladas y las bajas temperaturas. La planta resiste más a las temperaturas bajas cuando el cultivo está en letargo durante el invierno y su vulnerabilidad empieza a manifestarse cuando crece la nueva vegetación.
Sin embargo, cada una de las partes de la planta muestran distintos grados de sensibilidad a las bajas temperaturas. Las flores son la parte de la planta que menos resiste al frío y pueden sufrir daños a 0 °C; los pámpanos y las hojas sufren cuando la temperatura desciende por debajo de -2 °C y las yemas hinchadas entre -3 °C y -4 °C. Las yemas latentes, los sarmientos, el tronco y las raíces son más resistentes y no corren el riesgo de sufrir daños hasta que las temperaturas descienden a -13 °C o -14 °C.
Debido al cambio climático, las vides han de soportar y superar condiciones desfavorables como las heladas cada vez con más frecuencia. La helada es un recubrimiento o capa de hielo que se forma cuando una superficie exterior se enfría más allá del punto de rocío. Los tipos de heladas más frecuentes son:
- Helada por radiación
- Heladas de advección
- Escarcha
Desde la perspectiva vitivinícola, existen heladas de otoño, de invierno o de primavera
Las heladas de otoño pueden acelerar el periodo de latencia, lo que podría debilitar la vid.
Las heladas de invierno aportan algunas ventajas ya que eliminan (congelan) algunas plagas y enfermedades. Además el agua congelada en el suelo permite la aireación necesaria.
Las heladas de primavera son las que más preocupan a los viticultores. Se producen después del letargo invernal, cuando las vides entran en la etapa de brotación y son más sensibles. En los últimos años se registran temperaturas más altas al final del invierno, lo que adelanta el inicio del ciclo vegetativo y hace que las vides sean más vulnerables a las heladas.
Los daños que pueden causar las heladas pueden ser graves. Si las yemas primarias sufren daños, crecerá una yema secundaria latente. No obstante, el brote que crecerá de las yemas latentes puede que no sea fructífero y dependerá de la variedad así como de las condiciones de la temporada anterior. Podemos decir con seguridad que, si las yemas primarias sufren daños, tendremos una pérdida de producción.
Métodos de protección del viñedo ante las heladas
Existen varios métodos activos y pasivos para proteger las vides de las heladas.
Las soluciones pasivas implican métodos que no requieren ningún sistema de energía (molinos de viento, calefactores) y no modifican el clima del viñedo.
La protección debe empezar por la prevención siempre que sea posible.
Una de las primeras medidas que se recomiendan es la selección del emplazamiento para plantar el viñedo: si podemos elegir, no debemos plantar las vides en valles cerrados con una aireación insuficiente, ni tampoco a gran altitud.
En los lugares donde las heladas son un fenómeno habitual (especialmente durante la primavera), el agricultor debe elegir variedades y portainjertos resistentes o/y variedades que entren en la temporada de brotación más tarde. Por ejemplo, Chardonnay es conocida como una variedad de brotación temprana. Según los estudios, variedades populares y utilizadas internacionalmente como Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Syrah y Tempranillo tienden a entrar en la etapa de desborre al menos siete días más tarde que la Chardonnay.
Además, las medidas agrotécnicas y la forma en que las ejecutamos pueden tener un efecto beneficioso sobre la resistencia ante las heladas y el frío. Al podar un poco más tarde, estamos haciendo que las vides sean más resistentes que aquellas que se podan con anterioridad. Además, podar más tarde provoca una brotación más tardía, lo que puede ser útil para “escapar” de las heladas. Optar por un sistema de formación más alto es recomendable en zonas donde podemos esperar heladas tardías.
Métodos de protección activos ante las heladas
Una vez que sabemos que las heladas son inevitables, existen diversas maneras de combatirlas; algunas de las formas más habituales son la calefacción, el riego y el uso del viento. No obstante, estos métodos conllevan unos costes así como ventajas y desventajas. Es importante saber que, dependiendo del tipo de helada, la ubicación (y la pendiente) del viñedo y los conocimientos del viticultor y de las vides, unas medidas (o un grupo de ellas) pueden ser más adecuadas que otras. Antes de elegir el método con el que se protegerá de las heladas, le recomendamos que se deje asesorar por un agrónomo local autorizado.
Calefacción

- Las velas son eficaces pero no son una opción barata. Requieren tiempo y mano de obra tanto para instalarlas como para retirarlas. Las velas se colocan en cubos llenos de parafina; una vez encendidas, pueden arder durante varias horas y calentar el aire frío más cercano a la superficie. Por motivos medioambientales, últimamente se fabrican velas a base de cera vegetal en lugar de parafina.
- Calentadores de leña: se colocan alrededor de 250 calentadores pequeños por hectárea. Al igual que las velas, calientan el aire alrededor de las vides quemando pellets de madera.
- Cables calefactores: se colocan a lo largo del viñedo y cuando es necesario, calientan los sarmientos.
- Humo: al quemar pacas de heno creamos una nube de humo que impedirá que el calor se pierda en el cielo. Si se hace bien la temperatura no bajará de los 0º C. Este sistema es eficaz y relativamente barato aunque es una medida que sólo debe aplicarse cuando el tiempo y el entorno nos lo permitan.

Riego
Este método de protección se basa en el hecho de que durante la transición del agua de líquido a sólido se libera energía (80 calorías). Es más eficaz si regamos (por aspersión) cuando la temperatura es de 0,6 °C - 0 °C, y continuamos haciéndolo hasta que la temperatura sube a 3 °C - 4 °C. Un riego por pulverización continuado hace que se forme una capa de hielo en la superficie, lo que provoca que se libere energía y que la temperatura por debajo de la capa de hielo se mantenga en torno a los 0º C. Además, de esta forma, crearemos una neblina en el aire, humedeceremos el suelo y evitaremos que siga enfriándose.

Entre los inconvenientes más destacables de este método se encuentran los posibles problemas del sistema (mal funcionamiento de la bomba o del aspersor) y el precio, ya que se debe aplicar una gran cantidad de agua para mantener las condiciones de congelación de modo que el hielo esté constantemente húmedo.
Ventiladores
Podemos utilizar ventiladores, molinos de viento o helicópteros para mezclar las capas de aire inferiores, más frías, con el aire superior, más cálido, mediante ventiladores de hélice potentes. Este método se está convirtiendo en la estrategia de protección más utilizada ante las heladas. Es más eficaz en inversiones fuertes con poco o sin viento.
Cubrir las vides
Las vides también pueden cubrirse con un tejido protector térmico que las proteja de las heladas y garantice que la temperatura alrededor de ellas sea unos grados más alta. Los posibles inconvenientes son el precio y el tiempo de aplicación.

Cómo reparar los daños
Dependiendo del nivel de los daños que hayan causado las heladas al cultivo, podremos tomar algunas medidas correctivas para disminuir los daños futuros y ayudar a que se regeneren las plantas.
La vid tiene tres yemas: primaria, secundaria y terciaria. La yema primaria tiene el mayor potencial de cosecha (producción), pero también es la más sensible. Lo primero que podemos hacer es esperar a que broten las yemas latentes, entonces elegimos las que parecen más robustas (más sanas) y estén situadas en las mejores partes de la vid; eliminaremos el resto. También es recomendable quitar las yemas de la vid que estén visiblemente dañadas.
En la próxima temporada, habrá que prestar más atención para ofrecer a nuestras plantas estresadas un entorno sin estrés, con poca competitividad y nutrientes y agua suficientes. Debemos realizar una gestión adecuada de las malas hierbas y adoptar medidas de prevención para evitar la infestación de plagas y enfermedades (las zonas dañadas y expuestas pueden servir de punto de entrada de muchos patógenos) para dar a las vides la mejor oportunidad de recuperarse de los daños. Es importante ser racional con las cantidades de fertilizantes, especialmente los nitrogenados, ya que una fertilización con nitrógeno en exceso puede provocar un crecimiento exuberante de las yemas y una menor formación de madera, lo que disminuye la resistencia de la vid.
Referencias:
- Mirosevic, N., Karoglan-Kontic, J. (2008.), Vinogradarstvo
- Hickey, C., Smith, E., Knox, P. (2018) Vineyard frost protection (Agricultural and Food Sciences)
- https://wineanorak.com
- https://www.aveine.paris
- https://education.nationalgeographic.org


